Un foseado es un cajeado de pladur que esconde una tira LED para que la luz salga indirecta. Queda espectacular, pero casi todo se decide antes de empezar. Estas son las cinco cosas que conviene tener claras.
1. Hacia dónde alumbra
La luz puede salir hacia el centro del techo o hacia la pared. Hacia el techo da una luz ambiente suave y hace que el techo parezca flotar. Hacia la pared la baña de arriba abajo y marca más el contorno de la habitación.
2. Cuánto baja el techo
El cajeado necesita altura para esconder la tira y para que la luz se abra. En techos bajos se puede hacer, pero hay que medir bien: no es lo mismo un salón que un pasillo.
3. Luz cálida, neutra o fría
La cálida es más acogedora y es la habitual en salones y dormitorios. La neutra y la fría se ven más limpias y encajan en cocinas, baños y locales. Lo importante es que toda la luz de la estancia sea del mismo tono.
4. Dónde van el transformador y los empalmes
La tira LED lleva una fuente de alimentación que algún día habrá que cambiar. Tiene que quedar en un sitio al que se pueda llegar: un registro, un armario o un falso techo practicable.
5. El acabado
La luz rasante lo enseña todo. Una junta mal lijada que con luz normal no se ve, con un LED al lado parece un escalón. En un foseado el remate no es un detalle: es el trabajo.



